A diferencia de la mayoría de las ciudades prehispánicas, las casas habitación de la mayoría de la población, eran de mampostería.
Las distribuciones de los edificios son muy variadas pero en general, estos edificios se componen de patios de distintas dimensiones, cuadrados o rectangulares, rodeados de banquetas un poco mas altas, limitadas por cuatro vestíbulos con pórticos, cubiertos o descubiertos, a los que se accede mediante escaleras bordeadas por el clásico tablero. Muchas veces los patios se comunican entre si por claros abiertos en los ángulos, mientras que otras habitaciones abren hacia un pequeño impluvium. En los vestíbulos o pórticos debe haberse vivido casi exclusivamente durante el día, pues el resto de los cuartos ofrece casi siempre malas condiciones de luz y de ventilación, reduciéndose a veces a estrechos pasillos.
Las habitaciones se distribuyen en las distintas formas.
A ambos lados de las puertas se empotraban anillos de piedra para colgar mantas.
Las cornisas de los techos se coronaban con remates decorativos. Las construcciones se techaban con la losa plana característica de Teotihuacan (figura 111). De esta manera se formaban grandes unidades, habitadas por familias extensas( varios hermanos, primos, etc; con sus hijos y esposas). Por lo general estas casas tenían servicios sanitarios, su propio adoratorio para el culto familiar y estaba finamente adornadas con pinturas murales. Los palacios estaban rodeados de muros altos y no tenían ventanas al exterior.
Según Laurette Sejourne el palacio de Zacuala seria un edificio de carácter meramente residencial mientras que en Yayahuala podría ser una especie de ¨calpulco¨ o parroquia de barrio y Tetitla, constituido por una amalgama de estructuras autónomas, cercado por el muro de 60x60 mts, que la imponía el urbanismo teotihuacano, vendría a ser un edificio de tipo conventual o una casa de retiro.
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